D.C.A: un universo por descubrir.


¿Qué es el Daño Cerebral Adquirido?

Cuando hablamos de Daño Cerebral Adquirido, nos referimos a un grupo de personas que sufren una lesión, normalmente súbita, en las estructuras cerebrales. Ello da lugar a un menoscabo de su salud y su calidad de vida.

¿Qué causa un DCA?

Las principales etiologías del Daño Cerebral Adquirido son los accidentes cerebrovasculares (ACV) y los traumatismos craneoencefálicos (TCE)

Los ACV son también conocidos como ictus. Se tratan de cuadros clínicos generados por la interrupción, más o menos repentina, del flujo sanguíneo en una región del cerebro. Ello da lugar a una isquemia y una pérdida de la función de la que es responsable esa área del cerebro.

Los TCE están caracterizados por la absorción brusca de gran cantidad de energía cinética. La lesiones más habituales son las contusiones por golpe y contragolpe, las contusiones por el roce con las estructuras óseas de la base del cráneo y la lesión axonal difusa. Este conjunto de lesiones suele verse acompañado en las fases iniciales por la formación de importante edema cerebral y la consecuente pérdida de conciencia o “coma”. La profundidad de la pérdida de conciencia y la duración de la misma son dos de los marcadores principales para establecer la severidad del daño cerebral.

Otras causas son las anoxias cerebrales, los tumores y las infecciones cerebrales.

Aproximación epidemiológica

El Daño Cerebral Adquirido es una de las primeras causas de discapacidad. Sin embargo, es una de las más desconocidas. A raíz de la encuesta realizada en 1999, y con la colaboración de FEDACE, la oficina del Defensor del Pueblo realizó un estudio  y el único realizado hasta la fecha, que arrojaba los siguientes datos

  • Hay 300.000 personas viviendo con Daño Cerebral Adquirido.
  • De ellas, alrededor de 200.000 a causa de ictus.
  • Y unas 50.000 por traumatismos craneoencefálicos.

OBJETIVOS GENERALES PARA LA INTERVENCIÓN EN TERAPIA OCUPACIONAL

El nuevo concepto instaurado por la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF), proporciona un marco de referencia actual para valorar a largo plazo las consecuencias producidas por una lesión cerebral, facilitando de esta manera el establecimiento de los objetivos a conseguir en la intervención. Así los términos hasta ahora utilizados de deficiencia, discapacidad y minusvalía están siendo sustituidos por los introducidos con la nueva ClF la cual establece los conceptos de “limitaciones en la actividad” y “restricciones en la participación”. En este sentido, es relevante destacar la proximidad y la oportunidad que esta nueva clasificación brinda a la Terapia Ocupacional, puesto que, la terminología propia de esta disciplina tiene como núcleo de su intervención (evaluación y tratamiento) el concepto de “actividad”.

Desde un punto de vista social la calidad de vida de estos pacientes dependerá de las estrategias de aprendizaje que sean capaces de aplicar para minimizar las restricciones en la participación y en la ejecución de las actividades que vienen desarrollando.

El objetivo fundamental de la Terapia Ocupacional es capacitar al individuo para desarrollar las actividades significativas dentro de sus roles personales de la manera más independiente posible. La Terapia Ocupacional valorará las habilidades motoras, cognitivas, perceptivas y sociales subyacentes a las actividades significativas afectadas del sujeto.

Tradicionalmente la intervención relacionada con este tipo de pacientes ha sido dividida en dos modelos: el modelo de recuperación, que se basa en la restauración de las capacidades, físicas, cognitivas y perceptivas; y el modelo adaptación, que enfatiza el uso de las capacidades que conserva el individuo para poder compensar sus déficits. El principio de tratamiento del modelo de recuperación utiliza actividades que requieren del procesamiento cortical de información centrándose en la estimulación de la función afecta con el fin de producir nuevas conexiones neuronales y en particular utilizando tareas cuyo objetivo es el análisis de las capacidades afectadas para el procesamiento de la información.

De manera implícita asume por lo tanto que el sujeto será capaz una vez recuperada la función, de generalizar este aprendizaje a cualquier contexto y situación. El modelo de adaptación se basa en la idea de que el cerebro tiene la capacidad de reorganizarse y además recuperar su capacidad para el procesamiento de la información hasta cierto punto; de esta forma, ayuda a la persona a aprender a priorizar su potencial residual y a utilizar estrategias para sustituir o compensar sus limitaciones. La evaluación y el tratamiento están basados en la funcionalidad (AVD), es decir, en lo que el paciente puede o no puede realizar. También enfatiza la toma de conciencia del individuo sobre su situación en relación con sus límites físicos, cognitivos y perceptivos para así poder abordar su tratamiento (compensación interna). De igual manera, reconoce que el desarrollo se llevará a cabo si el entorno o la tarea es modificada para acomodarse a las características propias de la persona (compensación externa).

Como Neistadt argumenta, ambos modelos implican la capacidad del sujeto para aprender nueva información, la cual dependerá de la neuroplasticidad del sistema nervioso central del paciente. Esto significa que las intervenciones empleadas con las personas que han sufrido daño cerebral dependerán del potencial individual de recuperación para el procesamiento de la información y de su potencial para aprender. Este potencial estará influido por el estado físico y mental general de la persona, la severidad de la lesión, y la cantidad y calidad de los estímulos proporcionados por su contexto. La Terapia Ocupacional hace posible el aprendizaje y la recuperación a través de la modificación de los estímulos del medioambiente, en la manera de presentación de las tareas ocupacionales y en la modificación del contexto en el que tienen lugar.

Dependiendo de la gravedad de la lesión, factores personales previos (nivel educativo, edad…) y otros factores contextuales, facilitará la realización de actividades cotidianas mejorando las habilidades inherentes a la propia actividad y enseñando al sujeto estrategias de aprendizaje compensatorias o/y recuperadoras. Por lo tanto, la Terapia Ocupacional basa su intervención en la actividad, por las siguientes razones:

  •  Es la manera de maximizar el potencial de cada paciente para mejorar los déficits consecuentes a la lesión, así como prevenir las posibles discapacidades derivadas de los mismos.
  • Minimiza en la medida de lo posible los procesos de dependencia capacitando al individuo para desarrollar las actividades relevantes en función de sus roles personales.
  • Reduce las restricciones en la participación facilitando la adquisición de nuevos roles y afrontando el proceso de rehabilitación de la manera más holística posible, preservando y teniendo en cuenta siempre que sea posible los gustos y preferencias del sujeto.

La Terapia Ocupacional utiliza un marco de intervención planteado en términos positivos para describir el proceso de rehabilitación del sujeto, así hablaremos de:

  1.  AVD, como aquellas actividades humanas que llevamos a cabo de manera frecuente en el día a día y que forman parte de nuestros roles personales, sociales y espirituales.
  2. Habilidades subyacentes a dichas actividades o componentes de la actividad. Constituyen las capacidades y procesos fundamentales de las personas que en diferentes grados y combinaciones son requeridos para completar con éxito cualquier acción emprendida. Los podríamos dividir en componentes o habilidades sensoriomotoras, cognitivas-conductuales y psicosociales.
  3. Factores contextuales, serían aquellas situaciones que van a influir en las habilidades del sujeto para llevar a cabo de manera independiente cualquier actividad cotidiana. Pueden ser de carácter físico, como por ejemplo, las barreras arquitectónicas que encontramos cuando manejamos una silla de ruedas, o sociales / culturales, como aquellas ideas preconcebidas o prejuicios que pueden sugerir que la persona discapacitada tiene un rendimiento diferente en actividades productivas. Destacar la importancia que adquiere el rol de la Terapia Ocupacional en este nivel a través de la educación, tanto a familiares, pacientes, como profesionales, sobre la situación funcional real del paciente.

Desde un punto de vista histórico, las teorías sobre el control motor han influido en las intervenciones de muchas disciplinas relacionadas con el ámbito de la rehabilitación (logopedia, enfermería, Terapia Ocupacional, fisioterapia…); así desde las ideas centradas en la recuperación del acto motor perdido, al manejo de los reflejos no deseados durante el desempeño de actividades, pasando por el reaprendizaje motor orientado a tareas o la restricción de movimiento del lado sano, las teorías actuales sobre el control motor, cognición y aprendizaje determinan los diferentes métodos de evaluación e intervención con el paciente que ha sufrido daño cerebral.

De esta forma aceptamos en la actualidad que cualquier actividad que llevamos a cabo de manera propositiva  requiere de la compleja interacción entre los sistemas cognitivos, perceptivos y motores en relación con las demandas específicas de la tarea y el contexto donde se lleve a cabo.

– Las 50.000 restantes desarrollaron el daño cerebral a partir de anoxias, infecciones o tumores.

Más adelante os facilito información sobre esta patología:

guía daño cerebral adquirido

GUÍA DGUÍA DE MANEJO COGNITIVO Y CONDUCTUAL DE PERSONAS CON DAÑO CEREBRAL

INTERVENCIÓN DEL D.C.A. DESDE TERAPIA OCUPACIONAL

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